Dormir es un estado inconsciente donde se produce la suspensión de nuestras funciones sensoriales y de los movimientos voluntarios, vital para nuestro organismo, necesario para que nuestro cuerpo y mente conecten y desconecten a la vez, necesario para poner orden y asimilar toda la información recibida durante el día, durante nuestra actividad diaria.

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Generalmente, las personas entramos en el estado de sueño sin darnos cuenta de ello, nuestro cuerpo manda señales para que demos paso a esta acción tan placentera, pero cuando esto no ocurre podemos adoptar unas pautas de vida para facilitar e inducir el sueño, siempre que no sean problemas graves que requieran de un especialista.

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Es positivo adoptar hábitos saludables de vida y rituales a la hora de ir a dormir, sabemos que antes de acostarnos la cena debe ser ligera, la temperatura de nuestro dormitorio la adecuada, tener las sábanas limpias, tumbarnos sobre un colchón óptimo para nuestro cuerpo, adoptar una correcta posición, sentir una vez estamos tumbados nuestro cuerpo…luego centrarnos en nuestra respiración…entrar en un estado de meditación , pero creo que es un trabajo, que podemos hacer durante todo el día, no justo antes de ir dormir.

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Durante nuestro día a día cargamos con una mochila, en ella va todo lo que hacemos, pensamos, sentimos y debemos aprender a guardar en ella lo que realmente nos importa, y no hay nada más importante que nuestra salud y nuestros seres queridos. A partir de aquí las presiones recibidas por el trabajo, las obligaciones y responsabilidades de cada individuo, a veces, nos distorsionan de la realidad absoluta, nuestro bienestar. Aprender a gestionar nuestras emociones, aprender a aceptarnos, aprender a ser agradecidos, aprender a vivir y sentir el momento harán que al llegar la noche sea más fácil inducir el sueño y disfrutar de él, para poder despertar por la mañana con energía, sintiendo que nuestro cuerpo realmente se ha regenerado.

Deseando, que cada vez que se tumben en su cama sientan el placer del descanso.